martes, 15 de agosto de 2017

Historia de La Virgen de Begoña

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Os dejo un video con algunos momentos de la romería de Begoña de esta mañana

Andoni Renteria Larrarte

Virgen Begoña
La Virgen de Begoña es patrona de Bilbao y de Vizcaya.


La imagen de la Virgen de Begoña se trata de una talla románico-gótica de los siglos XIII y XIV. Es de madera policromada y tiene una altura de 117cm.


La imagen se hallaba desde principios del siglo XIV en una pequeña ermita en el monte Artagán. Pudo ser el señor de Vizcaya, don Diego López de Haro, o algunos de sus predecesores, quienes donaran la imagen.

 Hay varias leyendas sobre la aparición de la Virgen, la más conocida dice que se apareció sobre una encina.
 

Otra leyenda cuenta que un pastor encontró la talla sobre un espino y construyeron allí una pequeña ermita, quisieron buscar un mejor lugar para construir una iglesia y al querer trasladar la imagen de sitio, la imagen se arraigó al suelo y una voz pronuncio las palabras en euskera ¡Bego Oina!


Que significa ¡Quieto el pie!, así que tuvieron que construir el nuevo templo en el mismo sitio en el cual se encuentra hoy en día la Basílica de Nuestra Señora de Begoña.


Virgen Begoña


A la virgen de Begoña se le tiene gran devoción en Bilbao y en toda Vizcaya, hay muchas historias que cuentan que se sacaba la virgen en procesión por Bilbao cuando sucedía alguna catástrofe como inundaciones o epidemias y la virgen ayudaba a que estas remitieran.


Virgen Begoña
Actualmente hay dos días importantes en que sus fieles se acercan a la Basílica de Begoña, el 15 de Agosto día de la Virgen y el 11 de Octubre festividad de Begoña, en los cuales se organizan peregrinaciones a pie desde distintos puntos de Vizcaya.


También es tradición que los equipos de futbol y baloncesto de la ciudad hagan una ofrenda floral a la virgen antes del comienzo de la temporada.



Sobre la virgen de Begoña y su Basílica hay muchas historias de milagros, saqueos, guerras, reconstrucciones… etc., pero una bonita historia cuenta como llego a convertirse en patrona de una pequeña pedanía de Tenerife.


En agosto de 1948 varios jóvenes de Bilbao navegaban en peregrinación a Santiago a bordo del vapor “Aragón”.


Se les ocurrió lanzar una botella taponada y sellada con un mensaje que decía: “…35 peregrinos de Bilbao a Santiago de Compostela, saludan a los que se encuentren el mensaje…” añadieron cinco estampas de la Virgen de Begoña con una dirección del posible contacto.


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"Nuestra Señora de Begoña, patrona de Bizkaia;
tus hijos amados vamos a ti cantando.

Los fieles marineros tienen en ti su nido;
el pastor del monte mira siempre hacia ti;
te rezan obreros y mineros:
eres la luz para ricos y pobres.

Madre amada, acoge y cuida por siempre
a los hijos de Bizkaia de puro y limpio corazón."


En abril de 1949 unos campesinos hallaron la botella en la playa de piedras de Almaciga, una pedanía de Santa Cruz de Tenerife.


Medalla Virgen de Begoña Plata
Colgante Virgen de Begoña Plata
Colgante Virgen de Begoña Chapada Oro
 
 
 
 

domingo, 13 de agosto de 2017

sábado, 29 de julio de 2017

Turismo a rebosar en Bilbao, algo tendrá sin ser Ibiza o Marbella…

La ruta gastro y fashion de Inés Sainz por Bilbao

   Turismo a rebosar en Bilbao, algo tendrá sin ser Ibiza o Marbella…

 
Una de las cosas que más ilusión me hace en la vida, así de tontina soy, es ver mi Bilbao rebosante de turismo. Cuando me fui a vivir fuera siendo una niña, el turismo en mi ciudad era nulo o residual de algún surfero despistado que venía de Donosti, la joya de la Corona Vasca. Así que para mí por aquel entonces un turista era lo más parecido a un marciano. Pero lo peor era cuando comencé a viajar y me preguntaban, ¿Inés, de dónde eres? De Bilbao, España, Europa… ¡Uyyy! ¡Qué sitio más feo! 😡


Esto era lo más agradable que escuchaba cuando no entraban en temas políticos que me enervan…


 Y así, muchos, muchos años.  Mientras, la Capital de mi Mundo comenzaba su gran transformación, ya que recién acabábamos de terminar las obras de un museo llamado Guggenheim. Palabra por cierto, que si en aquel momento ninguno éramos capaz de pronunciar y menos escribir, como para imaginar la revolución turística que se nos avecinaba (aiba la hostia).

 
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Así que ahora cada vez que paso en Bilbao unos días, y más en verano, miro a los turistas como si fueran extraterrestres en mi propia casa y me dan ganas de abrazarles a todos y de decirles cuáles son los pintxos más típicos, las tiendas más artesanas y los barrios más repreciosos.


 Amén de las folclóricas. Lo que no les cuento es cuáles son los lugares secretos donde me escondo con mi cuadrilla de toda la vida y que solo unos pocos locales conocemos por aquí.  


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Nada como la privacidad y anonimato para ser completamente libre.

 
Para ese turismo inteligente, que va más allá del calor infernal y las fiestas sin control en otros puntos de la península de cuyo nombre no quiero acordarme, aquí va una breve pincelada de como echar una tarde en amor y compañía, en la calle con más encanto que conozco hasta la fecha y me tengo por una mujer viajada: la calle Ledesma en Bilbao, Euskadi, España, Europa… 


Valeeeeeee… la gastronomía, los pintxos y demás son un tirón turístico importante pero es necesario conocer “miss tips” para no quedarte sin sentido ante una barra infinita, donde te encuentras un montón de pequeñas tostadas, bocadillos y bocados que a saber lo que tienen dentro. Lo primero, se llaman PINTXOS. Sí PINTXOS con su “tx” de toda la vida, aunque a algunos les “txirrie”.


 Y normalmente están hechos con mucho amor de ingredientes comestibles y muy ricos. Con lo que si no eres alérgico y te gusta todo, arriésgate y prueba. Tienes las míticas Gildas que puedes probar en casi cualquier lugar pero te recomiendo las del Promenade.


  Bonito con Alegría, es decir que pica y mucho; Hojaldre de Foie con Manzana, Plátano relleno de Ibérico con Roquefort, el infalible Pimiento relleno de Txangurro, la Milhoja de Patata con Camenbert y Boletus o la exquisita Trufa de queso, todo en El Molinillo


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Yo era una persona muy, muy feliz en la vida sin que me gustaran las ostras pero ¡¡OSTRAS!!, fue dar a luz, y cambiarme el gusto por completo. Ahora no hay día que pase en Bilbao que no me escape a El Puertito a por unas Utah Beach o Gillardeau


 No se sí es por lo afrodisiaco del tema o porque un godello y una ostra parece un manjar divino. 


Si ya de postre culminas con los helados artesanos de La Dolce Vita pues se me ocurren pocos planes mejores Por cierto, también tienes el 18 Lobster Bar (que no pude fotografiar porque estaban en un rodaje) para pedir unos de sus famosos rolls y alguna que otra tienda de moda 


IMPRESIONANTE donde “picar” para ti y para los niños


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De momento os dejo este avance pero prepararos para una dosis de Turismo Vasco en las próximas semanas, que salvo una escapada con mi pequeño Mateo a Portugal de desconexión absoluta, el resto el mes lo paso en casa, en mi tierra y con mi cuadrilla


Un gustazo que gracias a Dios me permito cada año pase lo que pase. 


Falda cuadros vichy y camisa básica de Alicia Rueda con sneakers de Paredes

 
Fotos Mikel Gisbert


 http://blogs.mujerhoy.com/miss-experiences/2017/07/27/turismo-rebosar-bilbao-algo-tendra-sin-ibiza-marbella.html




 

lunes, 10 de julio de 2017

 Xabier Irujo Amezaga: “No es necesario exterminar a un grupo humano para hacerlo desaparecer”

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 Oskar Montero


Historiador y subdirector de estudios vascos de la universidad de reno (eeuu). Bajo el título ‘Genocidio cultural en Euskal Herria’, Irujo describió, el pasado miércoles, las estrategias de genocidio acometidas sobre el territorio vasco durante el franquismo

 
¿Podría considerarse al pueblo vasco víctima de genocidio? El historiador y filólogo Xabier Irujo Amezaga apunta en esa dirección, basándose en la definición que el jurista polaco Raphael Lemkin dio a tal término en 1944: “Destrucción intencional de un grupo de seres humanos”.


 De la mano de Nabarralde y dentro de la programación de la Semana Cultural de Noáin, Irujo ofreció una charla el pasado miércoles en la que, bajo el título Genocidio cultural en Euskal Herria, enumeró y ejemplificó las ocho estrategias de genocidio sufridas en el periodo del franquismo y postfranquismo en el territorio vasco: cultural, religioso, económico, físico, social, político y moral.


“Encontramos ejemplos de sobra en cada una de las ocho estrategias que se consideran genocidas”, subrayó, “pero, sobre todo, lo que hace que el genocidio se considere como tal es la intención premeditada de destruir dicho grupo”. Algo que, consideró, “es muy difícil de probar jurídicamente”. 


El también subdirector de Estudios Vascos de la Universidad de Reno (Nevada, EEUU) ya había planteado esta cuestión en el libro Genocidio en Euskal Herria (Nabarralde, 2015), un trabajo en el que plantea “una afirmación que aunque de difícil asimilación por parte de los estados-agente, supone una respuesta contundente y un nuevo paradigma histórico para el pueblo vasco”.


‘Genocidio en Euskal Herria’ es un título, como mínimo, inquietante. ¿Qué entendemos por genocidio y cuál es su acepción exacta?


-Por lo general se entiende que genocidio es el extermino de un grupo de personas. En ocasiones se establece que genocidio es un delito en virtud de la legislación internacional. En ocasiones se hace referencia al genocidio como el asesinato sistemático de un nutrido número de seres humanos. Pero éstas son definiciones parciales de este concepto acuñado por Lemkin. Un grupo de seres humanos, que es una nación o un grupo humano que participa de una misma identidad colectiva, puede ser destruido físicamente, mediante el asesinato de todos o muchos de los individuos que lo componen. 


Este hecho se denomina “genocidio físico”. Pero no es necesario exterminar a un grupo humano para hacerlo desaparecer.


¿A qué tipo de estrategias se refiere?
-Existen al menos otras siete estrategias de destrucción de un colectivo humano. Si la religión es, pongamos por ejemplo, lo que mantiene unido y caracteriza a dicho colectivo, la prohibición de un culto determinado y su sustitución por el culto propio del agente genocida es lo que Lemkin denominó “genocidio religioso”.


¿La lengua podría ser, por lo tanto, otro de los elementos susceptibles de ser atacados?
-Sí, si es la lengua lo que caracteriza a una nación, el intento de destrucción de un grupo humano mediante la criminalización de su lengua, mediante la prohibición de hablar esta lengua en público o en privado y, a su vez, mediante la imposición de la lengua del grupo al que pertenece el agente genocida, es lo que Lemkin definió como “genocidio cultural”. 


Cuando dicho grupo humano deje de hablar su lengua habrá sido “destruido” como tal grupo, y una vez disuelto se habrá convertido en otra cosa. Otras estrategias de genocidio son el genocidio biológico, económico, social, político y moral. Por lo general todas estas estrategias se combinan en manos del agente genocida. En una palabra, genocidio es sinónimo de asimilación.


¿Cómo justifica el hecho de que el pueblo vasco ha sido víctima de genocidio?
-Tal como he procurado dar a conocer en mi libro, la definición y casuística que Lemkin describe en su obra se acomoda perfectamente, caso por caso y prácticamente ejemplo tras ejemplo, a las estrategias utilizadas por los gobiernos totalitarios en suelo vasco entre 1936 y 1945: gobierno franquista, gobierno alemán, gobierno fascista italiano y régimen de Vichy.


¿Podría dar algún ejemplo concreto?
-En el terreno de las acciones de genocidio físico, son muchas las atrocidades que encajan en una definición de genocidio, entre otras, la persecución de personas por pertenecer a un determinado grupo humano, la criminalización de la pertenencia a dichos grupos, las masacres o asesinatos en masa de miembros de dichos grupos humanos por el mero hecho de serlo, los arrestos ejecutivos y posteriores juicios sin garantías procesales que provocaron el colapso de las prisiones, la práctica de torturas u otro tipo de trato inhumano y, el exilio o movilización de cientos de miles de personas... 


Son algunas de las prácticas típicas de una campaña de genocidio. Pero, repito, la prohibición de ciertos cultos y la imposición de otro u otros, las prohibiciones sobre la libertad lingüística o, en general, la transgresión de los derechos culturales de las personas que pertenecen al grupo humano que se pretende erradicar, son prácticas consustanciales a procesos genocidas.


Así como tras la Segunda Guerra Mundial la celebración de los juicios de Nuremberg supuso un intento de reparación del genocidio nazi, ¿concluye que sería condición necesaria una reparación en este caso?


-Independientemente de que el gobierno español acepte que las atrocidades ocurridas bajo su administración constituyan o no un caso de genocidio, lo cual no tiene visos de ocurrir a corto o medio plazo, es de justicia que se pongan en marcha mecanismos de reparación. 


En cualquier caso, si bien el gobierno del general Franco organizó y dirigió la ejecución de atrocidades en Hegoalde entre 1936 y 1945 (y hasta 1975), las atrocidades en suelo vasco fueron ejecutadas bajo la autoridad de al menos cuatro diversos regímenes a los que se adhirieron varios partidos políticos y asociaciones, y hasta el momento ni el gobierno italiano, ni el gobierno francés han asumido la participación de los mismos en la gestión y ejecución de dichas atrocidades.

las claves

“Si es la lengua lo que caracteriza a una nación, la prohibición de hablarla es lo que se define como genocidio cultural”

“Se acepten o no las atrocidades ocurridas, es de justicia que se pongan en marcha mecanismos de reparación”






lunes, 26 de junio de 2017

El tabernero del rock se despide

Juankar, a mediados de esta semana, en plena retirada de recuerdos del Muga.

 Juankar, a mediados de esta semana, en plena retirada de recuerdos del Muga.



Juan Carlos Bilbao ha dejado el Muga, el bar que abrió hace 33 años y que se volvió esencial en la escena musical bilbaína



Hay bares a los que esa denominación les viene pequeña, como un traje que se les quedó estrecho hace tiempo. El Muga, en la calle María Muñoz de Bilbao, es un ejemplo obvio. La manera fácil de catalogarlo es como garito de rock and roll, pero su actividad en ese terreno va mucho más allá de los discos que suenan: hablamos del corazón de la escena bilbaína, un lugar donde se han vendido incontables maquetas, fanzines y entradas para conciertos.


 Con los carteles que han forrado sus paredes, se podría componer una historia completa y detallada de la música en directo en Euskadi. Y, además, está la comida: las hamburguesas, las abundantes raciones de patatas, los bocadillos de suculenta sofisticación y, cómo no, esas pro- puestas veganas que han convencido a tantos escépticos de que lo vegetal también puede saber muy rico.


 Por mucho que él se esfuerce en despersonalizar el mito, el Muga es indisociable de Juan Carlos Bilbao, el tipo que lo abrió hace treinta y tres años y que ahora lo abandona por voluntad propia, pero también con cierto vértigo y algunas -bastantes- lágrimas. El Muga abrió el 4 de mayo de 1984, a las siete y media de la tarde: Juan Carlos, que antes trabajaba en la taberna Plaza Nueva, había logrado hacerse con el espacio del bar Mikeldi, que se había quedado libre a raíz de las inundaciones.


«Este es un local especial, tiene magia. Fue imprenta: aquí se tiraba el periódico ‘Euzkadi’, del PNV


Durante veintiún años fue el Mikeldi, bar emblemático especializado en redadas de la Policía Nacional. Y después ha sido el Muga. No sé si algún tipo de energía subterránea le da vida». Más allá de que el Mikeldi tuviese cierta tendencia a montarlas muy gordas, lo de las redadas tiene una explicación sencilla: justo delante estaba la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, y de hecho el Muga se llama así por esa condición fronteriza con el imperio de la ley.


 «Durante años tenía todos los días dos furgonetas delante del bar. Debe de haber una generación entera de nacionales que se saben todas las canciones de Kortatu y Eskorbuto».
 

El bar nació con buena estrella. «Abrimos el 4 de mayo. El 5, el Athletic ganó al Barcelona, con gol de Endika. Y el 7 salió la gabarra. Fueron unos cuantos días de locura impresionante. Gracias a aquello seguimos aquí: yo debería haber fundado el club de fans de Endika».


 Tras el empujón inicial, el Muga estaba llamado a convertirse en un referente, hasta el punto de apoderarse de la identidad de su fundador, a quien todo el mundo se refiere como Juankar Muga. Las acuarelas de detrás de la barra, pintadas por Ángel Villaverde, dan una idea del ambiente colorista y efervescente de aquella época, cuando Bilbao vivía su versión muy particular de la Movida.


 «Era el 84, todavía nos creíamos que lo podíamos conseguir todo», resume el hostelero. La galería de pinturas retrata a la clientela original del bar, en un batiburrillo tribal donde conviven rockers, punks y hasta monjas. Juankar escruta a través del tunel del tiempo y se pone a identificar personajes: «Ese es Gayun, que fue camarero aquí, esa es Soraya, el de la chupa azul y amarilla es Javi Psycho, el rubio rodeado de chicas es el propio Villaverde, ese de rojo en una esquina soy yo...


 Lo mejor de todo es que, treinta años después, sigue viniendo gente que se parece a esta». ¿Y la monja? «Yo siempre he dicho que la monja no es una monja, sino un ‘secreta’. Teníamos muchos».



Loquillo se queda fuera


Juankar empezó con cinco discos, entre los que figuraban uno de La Otxoa y otro de Silvio Rodríguez, pero el rock pronto se adueñó sin remedio del ambiente. ¿Qué es lo que más ha sonado en el Muga? «Por supuesto, Ramones, pero también los Rolling Stones, los Who, los Clash, Eskorbuto, Kortatu, Siniestro Total, Golpes Bajos, los Pleasure Fuckers del señor Kike Turmix, los Bonzos, Los Clavos, Inquilino, Platero, Cápsula... En el Muga siempre ha habido mezcla sin fricciones».


En la memoria sentimental y a menudo borrosa de una generación, el Muga suele estar ligado al desaparecido Gaueko, el bar alicatado de la calle Ronda que simboliza la intensidad de aquellos años, y ese vínculo no es solo un eco de tantas noches que arrancaron en uno y acabaron en el otro: «Titi pinchó aquí y luego pasó al Gaueko.


Yo allí he servido copas, he barrido, he montado y desmontado escenarios, hasta he hecho de vigilante en la puerta y no he dejado entrar a Loquillo», se ríe Juankar, que tuvo su fase de promotor: resulta obligado mencionar el Bilbao Acción Rock, aquel evento de 2003, con siglas tan fáciles de recordar, que fue el primer gran festival al aire libre en la capital vizcaína.


Juankar, de 56 años, insiste en que el Muga no lo ha levantado él, sino la gente: «Me atribuyen el mérito, pero he tenido mucha suerte. Es como si hubiese hecho un ‘casting’, tanto para los de un lado de la barra como para los del otro». Estos días, mientras recogía material del bar, no dejaban de entrar parroquianos para despedirse: «La gente me ha demostrado cariño... ¡a pesar de mi carácter, ja, ja...!», agradece, con su tono de cascarrabias sentimental.


 ¿Y ahora qué? ¿Qué quedará del viejo y entrañable Muga tras el traspaso? «No se trata de dejarlo todo atado, porque la criatura tiene que coger nueva vida, pero tampoco quería pasar por delante y ver una franquicia. Evidentemente no va a poder seguir siendo igual, pero mira también cuánto ha cambiado en este tiempo: tantos años intentando ser un bar punki y, ahora, todos traen a los hijos y está lleno de niños».



 http://www.elcorreo.com/bizkaia/201706/25/tabernero-rock-despide-20170624205654.html





viernes, 23 de junio de 2017

El Guggenheim será una pantalla de cine gigantesca

La empresa londinense 59 Productions ha diseñado un show bautizado 'Reflections' (Reflejos) para contar estos veinte años de historia.
La empresa londinense 59 Productions ha diseñado un show bautizado 'Reflections' (Reflejos) para contar estos veinte años de historia.
  • La empresa que inauguró los Juegos Olímpicos de Londres ha diseñado un espectáculo de luz y sonido como broche al veinte aniversario, que tendrá lugar del 11 al 14 de octubre



Frank Gehry diseñó las curvas aleatorias de titanio de su edificio más icónico «para atrapar la luz», el Guggenheim Bilbao. El acto central de su veinte aniversario le toma la palabra a su creador para transformar la arquitectura del museo en un lienzo sobre el que proyectar imágenes.


 Es lo que se conoce como ‘video mapping’, una combinación de arte y tecnología con la que consiguen espectaculares efectos: un edificio inanimado cobra vida gracias a la labor conjunta de arquitectos, animadores digitales y músicos.


Entre el 11 y el 14 de octubre, en pleno puente del Pilar, con la ciudad atestada de turistas, el Guggenheim invita a bilbaínos y visitantes a un evento gratuito que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento, la Diputación foral e Iberdrola.


 La empresa londinense 59 Productions ha diseñado un show bautizado 'Reflections' (Reflejos) para contar estos veinte años de historia del centro a través de imágenes surgidas de medio centenar de proyectores enclavados al otro lado de la Ría.

El Guggenheim será una pantalla de cine gigantesca


Se calcula que unas 200.000 personas asistirán a un evento del que se harán veinte pases de unos veinte o veinticinco minutos . 59 Productions son los responsables del vídeo de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.


 Empezaron diseñando escenarios teatrales, donde la proyección de imágenes crea volúmenes y perspectivas imposibles de conseguir con los decorados tradicionales. Entre sus hazañas, dibujar mil y un formas sobre el castillo de Edimburgo y la montaña sobre la que asienta, animar la fachada de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y dejar con la boca abierta a los habitantes de Sydney usando la Ópera diseñada por Jorn Utzon como una sofisticada pantalla de cine.

 'Reflejos' será su reto más importante, confesó Leo Warner, responsable de la productora. Un equipo técnico y artístico de veinte personas trabaja en un espectáculo que tendrá como principal protagonista el edificio de Gehry. «No se trata de luchar contra él, sino de ponerlo en el corazón de una narrativa abstracta», asegura. El músico Nick Powell ha compuesto una pieza para esta suerte de fuegos artificiales a ras de tierra, que también aprovecharán el espejo de la Ría.


«Es un broche de oro a las celebraciones del veinte aniversario, una experiencia sensorial única e inolvidable», se felicitó el director del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte. El lema de los actos que llevan celebrándose a lo largo de este 2017 ha sido «el arte lo cambia todo».


En palabras del alcalde Aburto: «Vamos a llenar la ciudad de luz y de magia. El Guggenheim es la joya de la corona de Bilbao, un motor económico, cultural y social que ha colocado en el mundo a Bilbao y Euskadi».



http://www.elcorreo.com/bizkaia/culturas/201706/23/guggenheim-sera-pantalla-cine-20170623133107.html